El terrorismo que ataca nuestras emociones

El terrorismo que ataca nuestras emociones

Sobre la guerra emocional

Tautología: el objetivo del terrorismo es el de crear “el terror”. Si el lector considera que este aserto tautológico es verdadero, el análisis y la reacción frente a la salvajada de París debe recibir un enfoque totalmente diferente. Cualquier antropología elemental nos dibuja un ser humano dotado de parte física y una parte anímica y espiritual: ambas pueden ser atacadas. Un ataque terrorista pretende causar graves lesiones y secuelas (a unas pocas personas, dentro de una gran población); pero también pretende causar un grave daño emocional a un grandísimo número de personas: ese daño emocional es la perturbación del ánimo que todos conocemos con el nombre de miedo. Es un ataque emocional, es una guerra emocional. La lucha contra el terrorismo debe centrarse en la lucha contra la ideología del odio que causa los ataques, en impedir la expansión de ese odio radical entre la gente y en destruir las organizaciones del odio. Pero también hay que impedir que consigan sus objetivos.  Hay consecuencias que se perciben de forma inmediata: los muertos y los heridos,  los estragos y los daños materiales;  pero a mi juicio el mayor objetivo del terrorismo  -y su peor consecuencia-  es la grave perturbación del ánimo que se causa a toda la población de la nación atacada. En palabras de Quevedo:

(…),y no teniendo tu culpa de que el otro sea desvergonzado, si no te puedes vengar, te mueres de coraje. Y toda la vida temores de miedo de morirte, o bien están solicito de las cosas de acá, y con tanto trabajo como si no fueras mortal, y esta vida perecedera. Cuna y vida, Francisco de Quevedo p.79. (Disponible en GOOGLE BOOKS)

El terrorismo está considerado como una guerra asimétrica contra un Estado: es una guerra militar que utiliza armas convencionales, pero -como todos los expertos reconocen- utiliza también como arma las redes sociales, y puede utilizar las armas bacteriológicas o químicas: guerra convencional, guerra mediática, guerra bacteriológica,  guerra química… ¿Guerra emocional? Los terroristas no son ni ignorantes, ni  locos (¡eso les hace inimputables!), son seres humanos racionales que de forma consciente y deliberada causan muerte y destrucción a unas pocas victimas  para aterrorizar a todos los demás. Pero… ¿Es eso irracional? ¿Qué consiguen con éllo?  Cuando alguien tiene miedo, quien se lo causa, adquiere un poder sobre él. Para combatir el terror debemos perderle el miedo. ¿Qué es el miedo? ¿Cuáles son sus mecanismos? ¿Cuáles son sus expresiones? ¿Qué partes del cerebro activa? ¿Cómo se expresa y se transmite? ¿Cuáles son sus géneros y especies? ¿Cómo se previene y evita? Los sustos, temores, miedos, terrores, horrores y el pánico colectivo son grados de la misma emoción pero que se producen por causas y presentan consecuencias completamente distintas. Hay cosas que claramente no nos ayudan en una guerra emocional: un alto dirigente político reconociendo públicamente que “está conmocionado”;  el morboso y detallado relato de una víctima que -aprovechando su minuto de popularidad- consigue trasladarnos al lugar de los hechos y hacernos revivir el acontecimiento;  una autoridad que manifiesta un exacerbado deseo de venganza… También causa gran temor colectivo el ensalzamiento de la extensión y el peligro de las organizaciones criminales, o el de la crueldad personal de los terroristas (calificándolos de locos, fanáticos, desalmados o monstruos). Tras un ataque, nadie  debería mostrar o transmitir miedo, porque el miedo crece y se contagia. ¿Se podría informar sin introducir tanta carga negativa de emoción? Comprender y combatir la emoción que llamamos miedo es combatir el terrorismo. Escucho la emotiva poesía metafísica de Nacha Pop y pienso que necesitamos un himno contra el miedo. Yo no quiero tener miedo al terror.

La fuerza de tu intento, de tus inventos
Chocaron en mi corazón
Pero me diste miedo
Y tus locuras
Rompieron mi mente en dos,
Rompieron mi mente en dos
Tengo miedo al terror

Jorge Jiménez Leube
Profesor de Filosofía del Derecho, Derecho Administrativo y Arquitectura Legal
Universidad Alfonso X el Sabio
jimelue@uax.es