que dicen los autores sociologicos de las emociones

¿Qué dicen los autores sociológicos de las emociones?

Somos seres sociales, los humanos nos desarrollamos en unos determinados valores y normas culturales en contacto con otros. En esta vida social, nuestro comportamiento y actuaciones varían en función de las emociones que expresamos y todas estas emociones son características de la sociedad. Algunas ramas de la sociología se han ocupado de teorizar al respecto sobre las emociones. En este artículo intentaremos descubrir qué dicen los autores sociológicos de las emociones. Haremos un breve repaso por algunos de ellos.

Para empezar, en la teoría sociológica clásica se da una ausencia explícita de tesis sobre las emociones. No obstante, si indagamos en los padres de la disciplina encontramos latentes dos autores que especulan con las conmociones emocionales.

Uno es M. Weber, en su construcción de la teoría normativa, un tipo de ideal que permite comprender la acción social en la cual los individuos interactúan unos con otros. Para Weber el ser humano se relaciona en diferentes formas que denomina acciones sociales: la acción racional con arreglo a fines, la racional con arreglo a valores, la afectiva y la tradicional. Los individuos toman sus decisiones en función de ellas.

Otro de los autores clásicos en esta disciplina que nombra de forma implícita las emociones es el francés E. Durkheim que a través de su obra El Suicidio (1897) identifica una serie de factores de riesgo de autolesión, modificables o inmodificables. Los primeros pueden variarse clínicamente. Los segundos se relacionan estrechamente con el sujeto en cuestión o con el grupo social al que pertenece.

Pero es necesario dar un salto a la teoría contemporánea sociológica para encontrar autores que nos relacionan de forma directa con las emociones.

Las primeras aproximaciones a esta disciplina se reflejan en tres autores que construyen la sociedad de las emociones en un campo específico de estudio, cuyo objeto de estudio son las relaciones entre la dimensión social del individuo y las dimensiones sociales. Beben de los autores clásicos, pero amplían sus estudios.

Empezamos con Tehodore D. Kemper. Para el autor, la sociología de las emociones entiende que las personas se alimentan y se comprenden dentro de nuestras relaciones sociales, son connaturales al ser humano en nuestra interacción social, a la que dan un significado. Nuestros sentimientos dan pie a una serie de circunstancias especificas de las que nacen las emociones. Kemper se plantea analizar el estatus social y el poder basándose en las emociones negativas como culpa, miedo, depresión y vergüenza. Otras forma es la sociología con emociones, ya que sin el análisis emocional no se pueden entender fenómenos sociales como el nacionalismo o, en general, la identidad colectiva.

Este estudio acerca del “sentimiento nacional” lo aborda Arlie R. Hochschild. La autora se centra en  los sentimientos en la vida cotidiana de las personas, emociones conscientes, dado que lo que sentimos tiene la misma importancia que lo que pensamos o realizamos. Para la autora, las emociones y las estructuras sociales están conectadas.

En tercer lugar, Thomas Scheff con su observación de la emoción en la sociología intenta retomar el vínculo social y las emociones. Este autor elabora una Teoría sociológica de la vergüenza, que tiene como consecuencia unos vínculos sociales. Los designa como: “vínculos seguros”, donde las personas tienen con el otro una apropiada “distancia social”; y los “vínculos inseguros”, en los que, por contra, el individuo está muy cerca. Afirma que la vergüenza y el orgullo son las emociones básicas, ya que indican el “estado del vínculo social”. Argumenta que los seres humanos sienten orgullo cuando sus relaciones con los otros son seguras. Y el sentimiento de vergüenza se verá reflejado cuando hay inseguridad.

Concluimos que la sociología no se ha detenido suficientemente en las emociones. Es significativo poder estudiar cómo están asociadas con nuestras pautas, conductas, actuaciones y estilos de vida social y cómo no percibimos que nos condicionan. Es necesario profundizar en la creación de un marco teórico para beneficio del proceder social de la comunidad.