Maria Pocoví, ciudades creativas, emociones, facial coding

“Hace una década éramos capaces de prestar atención diez minutos, hoy solo 5 segundos”

“Vemos vídeos de tres minutos, recibimos las noticias en 140 caracteres, escribimos mensajes cada vez más abreviados. El promedio de atención de una persona hoy es de 5 segundos, hace diez años era de diez minutos. Las personas jóvenes pierden cada vez más la atención. Si el espacio urbano quiere conectar con el consumidor necesita nuevas formas de hacer cosas que despierten las emociones”. Lo dice la CEO de Emotion Research LAB, María Pocoví, en el IV Congreso de ciudades creativas, un encuentro de acciones innovadoras que aportan soluciones a las dificultades de las ciudades actuales.

Las marcas se disputan el espacio entre edificios y tráfico. Se pierden los mensajes, las imágenes y es difícil creer que podemos establecer un vínculo con el consumidor en medio del bullicio sin apelar a algo más que nos remueva porque conecta con nuestras emociones. Para Pocoví, “las marcas en el espacio urbano tienen el reto de integrar la emoción. En un espacio urbano sobresaturado de publicidad, la única manera de conectar la marca con el consumidor es captando la atención. Cuando el cerebro presta atención de forma intensa a los estímulos la memoria se consolida de modo proporcional. El marketing emocional está aportando soluciones”.
Se cree que el cerebro toma decisiones sobre las cuestiones que debe atender con un patrón en el que influye su ambiente, educación, genética y experiencia. Cada vez se hace más necesario activar la consciencia para captar nuestro interés, puesto que en nuestro día a día, minuto a minuto, millones de neuronas se disparan entre diferentes estímulos que compiten por llamar nuestra atención. Al tiempo que desactivan su foco sobre determinado tema. Se pierde.

Es decir, no solo es necesario conectar emocionalmente, saber qué emociones despierta nuestra publicidad en el consumidor para hacerla efectiva, sino cuándo y cómo presta atención. Cuando para testar un producto se descarta la vía de las encuestas tradicionales y se opta por soluciones integradas en los grandes paneles on line, es importante que la tecnología empleada mida, además de las emociones, el grado de atención.

Pocoví ejemplifica el proceso de pérdida de atención con una muestra: “Cuando en el vídeo vemos qué está pasando a nivel emocional comprobamos que hasta quince segundos esta persona no conecta con el anuncio, con la comunicación de la marca. Si hemos dicho que la atención media son diez segundos, alguien ya se ha ido. Hay que conseguir la emoción desde el primer momento. Hay que arriesgar en el espacio urbano y buscar nuevos conceptos creativos que unan tecnología, experiencia y emoción. El futuro está aquí y es viable. Hablando de robótica, para que los robots puedan vivir con los humanos deben crecer con ellos y aprender a interpretar las emociones. Esto deberíamos aplicarlo a las ciudades y el futuro de las marcas en las ciudades pasan porque en estos entornos sean capaces de entender e interpretar estas emociones”.