Debate republicano: las emociones a examen

Los debates políticos tienen un impacto emocional en los ciudadanos con capacidad para modificar la percepción que se tiene sobre ellos e influir potencialmente en el resultado electoral.  Pero si además de eso, es el debate republicano, cobra un aliciente especial. El entrenamiento en oratoria, media training y debate, hace que los políticos ejerzan un total dominio de algunos gestos (lenguaje corporal, sonrisa social) que contribuyen a dotar de más significado los mensajes verbales y que son claves para cualquier buen orador.  Pero no es fácil controlar esta gestualidad.

Inconscientemente, la expresión facial de los candidatos, en muchas ocasiones, dice más que sus mensajes.  Toda una ventana de oportunidad para conocer las verdaderas emociones de los aspirantes. El reto y también la oportunidad es saber captarlas. Y esto, hoy es posible gracias al Facial Coding, una tecnología que reconoce las microexpresiones faciales y nos permite medir emociones: ira, tristeza, desprecio, repugnancia, sorpresa, miedo y felicidad. Y esta ventana la abrieron ayer los candidatos republicanos en un debate cuyas expresiones se lanzaron a millones de ciudadanos y que ya, inevitablemente e inconscientemente, han generado un impacto emocional que marcará las preferencias de los votantes.

Debate republicano: emociones a examen

 

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La felicidad de Mrs. Fiorina al conseguir doblegar a Mr. Trump 

Mrs. Fiorina a priori se mostró victimista y su rostro denotó una combinación de enfado y tristeza cuando declaró ‘Every women know what Mr. Trump wanted to say’, como se muestra en el vídeo (minuto 1 segundo 13). La mezcla de enfado y tristeza se traduce en sentimiento de traición según la teoría de las emociones de Dacher Keltner. Traición que se tornó pronto en felicidad cuando Mrs. Fiorina consiguió su triunfo personal haciendo que Trump se retractara, evidenciando su contradicción.  ‘’I think she has a beautiful face and she is a beautiful woman’’ dijo Donald Trump a pesar de que días antes la había despreciado con su polémico comentario: ‘miren esa cara, ¿creen que alguien le votaría?’.

 

El enfado de Mr.enfado de Mr. Trump

Las continuas pugnas entre Jeb Bush y Donald Trump, especialmente en el tema de Irak, o del idioma español, transmiten tensión no sólo por lo que declaran, sino por sus rostros. Jeb Bush, que sigue defendiendo el legado de su hermano frente a las críticas de Donald Trump, expresaba odio, fruto de una combinación de desagrado y tristeza segundo 33). La expresión de Mr. Trump, cuya estrategia fue resultar enérgico frente a sus contrincantes, es de enfado, cuando mandó callar a Mr. Bush e intentó humillarlo tildándolo de ‘’poco enérgico’’.

 

¿Dónde quedaron las emociones del Dr. Ben Carson ?

Las encuestas dan un mayor apoyo al magnate Donald Trump en primer lugar y al neurocirujano Ben Carson en segundo lugar. Sin embargo, anoche el protagonismo en el debate republicano se lo llevaron Mr. Trump, Mr. Bush y la única mujer candidata, Mrs. Fiorina. El segundo en intención de voto, apenas obtuvo protagonismo en la dialéctica del debate, no logró posicionarse por su falta de persuasión debido a un factor triple:

  1. Falta de participación
  2. Falta de vehemencia
  3.  Ausencia de comentarios personales que lo distingan y lo pongan en valor frente a sus adversarios.

La activación emocional

Más allá de las emociones simples (ira, tristeza, desprecio, repugnancia, sorpresa, miedo y felicidad), la tecnología de reconocimiento facial de emociones aporta información sobre métricas relevantes como el nivel de activación emocional durante el discurso. En este caso, la elevada energía y participación de Donald Trump frente al resto queda patente en el debate, y, aunque intentó retractarse en algunos casos como su crítica al físico de Mrs. Fiorina, algunas expresiones de su rostro no acompañaron a la hora de suavizar este discurso que podría haber sido el culpable del recorte en la intención de voto con su inmediato contrincante, Ben Carson.

Según la credibilidad derivada de la comunicación emocional de los candidatos del debate republicano, Mrs. Fiorina subiría en intención de voto, Ben Carson bajaría y Donald Trump se mantendría triunfante.

Existen respuestas emocionales que marcan las preferencias de los votantes y que se derivan del impacto emocional de los candidatos sobre los ciudadanos. La importancia de este debate sobre la intención de voto declarada hasta ahora, desde un punto de vista de percepción y credibilidad en función de la expresión emocional de los candidatos, haría en primer lugar que Mrs. Fiorina subiese en las encuestas, Ben Carson bajase y Donald Trump se mantuviese triunfante, aunque para ello deberíamos analizar la expresión facial de la audiencia. En cualquier caso, la reacción emocional de los candidatos sobre sus contrincantes, determina la respuesta verbal que posteriormente expresan en la dialéctica del debate. Tan importante es el manejo de las propias emociones, como el saber encajar en tiempo real los reveses de los oponentes. La gente vota al candidato que le provoca los sentimientos adecuados, no al que presenta los mejores argumentos. Por tanto, el tratamiento de las emociones resulta esencial en la orientación global del discurso retórico cuyo fin es la persuasión. El ejercicio de persuadir quedará incompleto si el candidato no obtiene un feedback del contexto emocional propio y la manera en que impacta en los demás.

 

¿Trabajas la persuasión emocional de tu discurso?

¿Te funciona?

Maria Pocoví

Co-fundador y CEO de Emotion Research LAB

maria@emotionresearchlab.com