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La nueva comunicación política de las redes sociales

Los social media son una realidad que ha llegado para quedarse. El uso que hacemos de ellas para comunicarnos, transmitir sentimientos y emociones es diario y constante. Y por supuesto la nueva comunicación política se apoya constantemente en ellas para difundir mensajes sencillos, sentimentales y de fácil comprensión.

 

Las redes sociales se erigen como nuevas oportunidades y espacios de interacción donde intercambiar emociones. Además, según la franja de edad que ocupemos, éstas constituyen espacios muy relevantes de socialización, conocimiento y encuentro.

Datos impactantes de la nueva comunicación política

Según estudios del Bureau of Labor Statistics dedicamos una media de una hora a consultar Facebook, casi el mismo tiempo que dedicamos a comer y beber (1´07¨). Por su parte, mundoejecutivo.com cifra en 9 las horas que dedicamos a Twitter semanalmente, siendo la red social que mayor relevancia manifiesta, seguida por Facebook (4 horas y media semanales), Youtube (3 horas y media) e Instagram (2 horas y 57 minutos).

 

Esta nueva corriente comunicativa no pasa desapercibida para una disciplina como la política, que , como tantas otras ciencias, ha aprovechado el tirón y se ha subido al carro. Especialmente notable ha sido y es el uso que distintos líderes hacen de las mismas, compartiendo mensajes e información muy sencillos y sensitivos que apelan a las emociones y a los sentimientos. Lejos de sorprendernos, esta utilización de la comunicación política que hacen los medios, no hace sino proseguir con una corriente lineal repetida a lo largo de la historia. El aprovechamiento y adaptación a los distintos sistemas y medios comunicativos existentes que las instituciones políticas realizan para propagar sus mensajes y abarcar el mayor electorado posible.

 

Estudios realizados en 2014 mostraron como el uso de Facebook por parte de europarlamentarios se había multiplicado por dos. Al mismo tiempo, el uso de herramientas como WordPress por parte de los mismos había caído notablemente, evidenciado así  la temporalidad y constante implementación de las redes sociales. Sustancial ha sido también el crecimiento y la innovación  en lo que a imagen respecta; los distintos partidos y líderes han  priorizado fotografías y vídeos que comuniquen mensajes y emociones frente al tradicional mensaje escrito.

 

La extensión de las mismas y su (a veces) agresivo uso por parte de distintos políticos y formaciones es ya una realidad que sólo se puede explicar atendiendo a dos criterios: la difusión y el coste. Con respecto al último de los mismos, resulta significativa la reducción de gasto nominal que las distintas formaciones realizan. Se elimina (o al menos se disminuye) la existencia de un producto físico y se sustituye por una pluralidad de mensajes audiovisuales que son difundidos mediante automatismos con costes muy reducidos. En lo que respecta a la difusión, resulta obvio que el mensaje emitido será recibido y reproducido por muchos más destinatarios que aquellos emitidos bajo canales comunicativos clásicos como la prensa, la radio o la televisión.

La fuerza de la nueva comunicación política

Destacan las distintas técnicas de interacción en tiempo real que dichas redes incorporan en sus sistemas. Herramientas como los modos “Live!” de Instagram o Facebook generan un feedback constante y libre en el que cualquiera puede participar de forma inmediata, potenciando así una sensación de cercanía con respecto al político anteriormente inexistente.

 

Muy singular resulta también la capacidad discriminativa de los mensajes que los emisores pueden realizar con dichas herramientas. Previos estudios sociológicos, las distintas campañas de comunicación pueden optar por difundir un mensaje u otro en función del tipo de sujeto que vaya a percibir la información vertida. En este sentido, la simplificación de los mensajes y la apelación a lo emocional unida al sesgo de difusión ayudan a generar reacciones y emociones en los emisores. Estos pueden empatizar o sentir miedo por determinado líder o mensaje, elementos que serán decisivos en el ejercicio del voto.

 

Redacción: Pablo Marín García